Condenan a fabricante de autos y a una concesionaria

OTRO FALLO POR LA LEY DE DEFENSA DEL CONSUMIDOR
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La jueza civil de Santa Rosa, Fabiana Beatriz Berardi, condenó a la empresa Peugeot Citroen Argentina SA y a la concesionaria local Pampeana Automotores SA a sustituirle a un cliente el vehículo 0 kilómetro que había adquirido por “otro de idénticas características” y, además, a abonarle un resarcimiento por daño moral. El fallo fue ratificado por la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería.
La sentencia fue dictada en base al artículo 17 de la ley 24.240 de Defensa del Consumidor, referido a reparaciones no satisfactorias. El texto dice que “en los supuestos en que la reparación efectuada no resulte satisfactoria por no reunir la cosa reparada, las condiciones óptimas para cumplir con el uso al que está destinada”, el consumidor puede: a) pedir la sustitución de la cosa adquirida por otra de idénticas características; b) devolver la cosa en el estado en que se encuentre a cambio de recibir el importe equivalente a las sumas pagadas; y c) obtener una quita proporcional del precio.
En este caso, la demanda fue promovida por un arquitecto que había adquirido en Pampeana Automotores un Citroen C4 para, entre otros usos, desplazarse por localidades de La Pampa y Buenos Aires por razones laborales. Si bien cuando se lo entregaron, se le efectuó “un control de funcionamiento” y él firmó en conformidad, el vehículo -de acuerdo al demandante- ya mostró desperfectos cuando se le realizó el servicio de los 2.000 kilómetros.
Lo mismo ocurrió a los 10.000 kilómetros, cuando se constató que la parte interior de una puerta no estaba pintada del color original, y a los 12.000, cuando el auto volvió a ingresar a la concesionaria por una falla en el motor -le cambiaron el embrague y un inyector-. Más adelante debió ser revisado nuevamente porque circulando a 160 kilómetros por hora sufría inconvenientes de tenida en la ruta y el capot se ‘inflaba’ al cruzarse con camiones u ómnibus.

“Se cumplió con la garantía”.
Tanto Peugeot Citroen como la concesionaria rechazaron la demanda -en el medio hubo una resolución de Defensa del Consumidor a favor del cliente-, negaron que existieran “vicios ocultos” de fabricación y dijeron, entre otros argumentos, que se cumplió debidamente con la garantía al cambiar determinadas piezas, que “los defectos de embrague, motor y otros no excedieron de los meros problemas mecánicos que puede ofrecer cualquier vehículo nuevo o usado”, y que “no solo no se observaron defectos estructurales en el vehículo, sino que el inconveniente vinculado con su ‘tenida’ o estabilidad no pudo ser constatado por el personal del propio fabricante que se trasladó a Santa Rosa a tal efecto”.
Además adujeron que “una cosa es el incumplimiento de la garantía convenida y otra distinta y absolutamente subjetiva es que el vehículo no cumpla con las expectativas de su propietario”, y que existió en el usuario “un criterio caprichoso y arbitrario en cuanto a los defectos” observados en el vehículo.
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